Archive for Julio, 2010

Algarabía en el Guadalquivir

arabeLa presencia árabe en la península ibérica a lo largo de ocho siglos tuvo una influencia muy marcada en la evolución de lo hoy en día llamamos España. Sería imposible entender la historia española sin la influencia árabe, tanto desde el punto de vista político, como desde el económico y también el cultural.

Aspectos como la agricultura de regadío importada y desarrollada en zonas como la cuenca levantina o distintos vocablos españoles, ejemplifican este hecho.  Desde topónimos como Albacete, Alicante o Guadalquivir, hasta palabras como aljibe o almohada. Incluso un vocablo tan mimetizado con la cultura española como el “olé”, parece ser el resultado de la evolución de la exclamación de sorpresa en el idioma árabe, Alá.

Este idioma es considerado por muchos el idioma vivo más antiguo del mundo y actualmente es la lengua oficial o al menos cooficial de 26 países.  La mayoría de éstos se sitúan en una franja horizontal que se extiende desde Marruecos hasta  la península arábiga. Las dimensiones de esta zona geográfica probablemente justifique una diferenciación marcada entre el idioma utilizado en las distintas zonas. Sin embargo, la idiosincrasia de este idioma es bastante peculiar si la comparamos con otros idiomas que ocupan extensiones similares.

El árabe presenta una diferenciación mayor entre la lengua hablada y la lengua escrita u oficial. Así pues, mientras que la lengua hablada se diferencia marcadamente entre los distintos países o zonas en los que se hable, la lengua oficial mantiene una gran homogeneidad.

Probablemente se pueda ver el origen de esta homogeneidad en el hecho de que el árabe fuese la lengua en la que se escribió el Corán.  Y para salvaguardar la esencia de las enseñanzas de Alá, desde muy temprano el árabe conoció un importante intento de preservación de su pureza.

Ello ha traído consigo que el árabe utilizado tanto en los medios de comunicación, como en los ámbitos oficiales, permita su comprensión a todos los arabo parlantes.

Pese a ello, la versión hablada y común del árabe difiere tanto de una región a otra, que resulta muy difícil la comprensión entre personas originarias de distintas zonas.

Y fue la falta de comprensión la que dio origen a otra palabra española, adaptada del árabe.  Y de manera literal.  El vocablo que en árabe define al proprio idioma, “al-Arabiya”, se convirtió en algarabía. Ésta fue la definición castellana. Y la evolución de esta palabra hizo que adquiriese el significado de “griterío confuso de  varias personas que hablan a su tiempo”.

Lo que por cierto es una característica que a menudo se le da en el extranjero a la forma de hablar de los .

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Idiomas en vias de extinción

El primer dato que se suele dar a la hora de hablar sobre la variedad lingüística en el mundo es la existencia de multitud de idiomas, la cual sobrepasa los seis mil.

Según datos de la UNESCO publicados en el año 2002, este número se vería reducido en un tiempo no muy lejano casi a la mitad. Normalmente, a la hora de hablar de lenguas muertas se toma como ejemplo al latín y la forma en la que dio lugar a las lenguas romances, desde el portugués hasta el rumano.

Sin embargo muchas lenguas desaparecerán de una manera más traumática. El fenómeno de la extinción es una constante en el estudio biológico. Muchas especies se encuentran en peligro de extinción por diversos motivos. La desaparición de su ecosistema o la influencia humana son sólo dos de la diversidad de causas que se podrían enumerar.

Tal y como pasa con las especies animales o vegetales, los idiomas no son inmunes a los cambios de su entorno. Cualquier idioma es una respuesta a diversas constantes que le dan forma. Una gran influencia puede ser la geográfica, que puede aislar a los hablantes de un idioma determinado, o también favorecer la relación entre

Otro aspecto que tiene una gran influencia en un idioma son los cambios sociales y políticos. En relación a esto cabe destacar por ejemplo las migraciones tanto internas como externas. Por ejemplo, comunidades que experimentan  un éxodo de las capas más jóvenes a zonas urbanas, pueden convertirse en comunidades envejecidas, en las que la supervivencia del idioma no está garantizada.

En este sentido cabe destacar a los tres países americanos, Estados Unidos, Canadá y Brasil, en los que un mayor número de idiomas está al borde de la extinción. Este concepto se podría definir como aquellos idiomas en los que solo un número limitado de personas mayores lo utiliza de primer idioma. La mayoría de ellos provienen de comunidades aborígenes en los que las generaciones más recientes se han decantado por el inglés, el francés o el portugués.

Así pues, de los 182 idiomas que están al borde de la extinción en el continente americano, unos 70 se encuentran en los Estados Unidos, 21 en Canadá  y unos 40 en Brasil. Éstas estadísticas hacen que el continente americano sea el continente con un número mayor de idiomas en peligro de extinción.

Lo sigue de cerca Oceanía, en las que se encuentran en peligro unos 152 idiomas, en su mayoría provenientes de comunidades aborígenes en Australia.  Probablemente, la mayor integración de los aborígenes en sociedades con una tradición lingüística europea sea uno de los motivos más importantes para explicar estas estadísticas.

A bastante más distancia se encuentran Asia con 84 idiomas en peligro de extinción, África con 46 y Europa con 9.

Este número tan bajo en Europa es consecuencia de la estandarización que los idiomas europeos sufrieron a lo largo de los últimos dos siglos. Tal y como ejemplifica el hecho de que en 1880, un 80% de los habitantes de Francia no hablaba francés, sino distintos idiomas como el flamenco, el euskera, el occitano y un largo, etc.

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Acción y Reacción

La tercera ley de Newton es una de las leyes científicas de mayor calado. Cualquier  objeto al entrar en contacto con otro crea una reacción proporcional y contraria. Generalizando este principio, cualquier acción tiene una consecuencia, independientemente de si es contraria o no.

Y ello no es menos cierto a la hora de hablar de los idiomas. Tal y como pasa con cualquier elemento que en un determinado ámbito tiende a imponerse, el inglés se ha convertido en el idioma a aprender y, a la vez, el idioma al que resistirse.

Por un lado, la importancia que ha adquirido internacionalmente, tanto en el mundo de la tecnología como en el comercio, ha hecho que el interés en aprender inglés aumente de manera continua. Sin embargo por el otro lado, muchos idiomas se enfrentan a la influencia de la lengua inglesa de manera defensiva, tal y como es el caso en Francia o Alemania. En estos idiomas, el proceso de adaptación de palabras del inglés es considerado un elemento contaminador, con una clara connotación negativa. Y de esta manera se sataniza su influencia lingüística en el idioma autóctono.

Sin embargo, el desarrollo de la tecnología, ha traído también en el inglés un desarrollo considerable. La lengua de Shakespeare tiene una larga tradición en cuanto a influencias externas o coyunturales. Probablemente el ejemplo más importante sea la conquista normanda de Inglaterra en el año 1066 y sus consecuencias idiomáticas. Pero si nos fijamos en tiempos más cercanos, podemos encontrar diversos ejemplos en los que nuevos procesos e incluso marcas registradas han influenciado el vocabulario utilizado por los angloparlantes.

Así por ejemplo, la palabra “zipper”, que apareció como una marca registrada de botas con cremallera, ha terminado siendo utilizada para llamar a la cremallera en sí.

Pero éste no es un ejemplo único. Verbos como “to hoover”, “to xerox” o “to google” se han generalizado de tal manera, que han perdido su característica de marca registrada, convirtiéndose en palabras comunes para pasar la aspiradora, fotocopiar o hacer una búsqueda en internet.

Probablemente, la ausencia en el ámbito lingüístico inglés de un espíritu de supervivencia tan marcado como en otros idiomas, hace que éstas palabras se vean como un enriquecimiento, más que una pérdida de ciertos valores primigenios.

En cierta manera, incluso se celebra en algunos ámbitos la aparición de nuevas palabras. Cabe destacar en este sentido que el verbo “to unfriend” fuese considerado por el New Oxford American Dictionary la palabra del año en el 2009. Este verbo define la acción de eliminar de la lista de amigos del Facebook a alguno de los contactos.

Así pues, mientras que en los países angloparlantes la creación de estas palabras se ve como un aspecto lógico del desarrollo, en ciertos países, las connotaciones culturales y políticas del aumento de la influencia de países anglófilos se vea como un atentado a una determinada forma de vida, ejemplificada en un idioma.

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