El mandarín: ¿ Idioma del futuro?
Desde el comienzo de la historia, el poderío político y económico ha tenido una gran influencia en el conocimiento de un idioma determinado. Uno de los ejemplos mas claros es el caso de Roma y el latín. La expansión de Roma trajo consigo no solo que el latín se hablase en todo el imperio, sino que dió origen a las lenguas romances y que se mantuviese como lengua franca durante casi dos milenios. Así pues cabe destacar la posterior importancia del latín en toda la administración y diplomacia europea, hasta que el francés tomó su lugar. El francés le dió paso al inglés, que hoy en día es considerado sin lugar a dudas la lengua internacional, desarrollada sobremanera por aspectos como internet y los métodos de transporte.
La importancia del inglés se basó en la importancia tanto política como comercial tanto de la corona británica, como el papel importante que tuvieron los Estados Unidos desde el siglo XIX.
En los ultimos años el papel de China en la economía internacional ha tenido una importancia cada vez mayor y por ello ya se habla del mandarín como el candidato principal para relevar al inglés como lengua internacional. El auge del idioma chino es indudable y ya incluso en el Reino Unido se habla de él como sustituto del aprendizaje de idiomas como el francés, español o alemán.
El mandarín consta de aproximadamente 50.000 caracteres originales, pese a que sea un promedio de 10.000 el que se utiliza actualmente y solamente se requiera para poder leer un periodico el conocimiento de unos 4.000 caracteres.
A estas cifras se les une la dificultad que entraña que el idioma chino se base en la pronunciación. Una misma palabra puede tener distintos significados dependiendo de la pronunciación que se le dé. Este es uno de los aspectos que mas trabas le pone a la utilización del chino como lengua internacional, dada la dificultad que tienen los hablantes de distintas lenguas para pronunciar de una manera determinada y homogénea. Solamente hace falte escuchar hablando inglés a un hispanohablante y un germanoparlante, para poder apreciar las diferencias entre su pronunciación. Ello tendría a la hora de hablar en mandarín un impacto considerable en el entendimiento entre dos personas con lenguas maternas distintas.
Pero sería injusto no reconocer que como cualquier idioma, el mandarín pese a tener sus dificultades, también presenta otros aspectos de mayor sencillez. En este aspecto el mandarín cabe destacar una gramática de mayor sencillez. Como ejemplo cabe destacar que se suele comunicar en tiempo presente, especificando el tiempo con una letra adicional. Así mismo la ausencia de formas en plural simplifica aún mas la gramática ya que con sumar un sufijo al singular se obtiene en la mayoría de los casos el pluaral.
Tal y como es el caso con casi todo en esta vida, será la balanza entre la dificultad del aprendizaje y los beneficios de cualquier tipo que puedan aportar, lo que decidirá si el mandarín llegará a sustituir al inglés como lengua del futuro.
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