Mucho mas que unidad
Cuando se saca a colación el idioma chino en cualquier conversación o noticia, se suele hablar de dos aspectos que conciernen a este idioma: que es el idioma más hablado del mundo y la posibilidad de que se pueda convertir en el idioma del futuro, desbancando al inglés como el idioma internacional.
Sin embargo, la riqueza cultural de China va más allá del tamaño de su población y sus posibilidades como potencia económica. A pesar de la importancia de estos dos aspectos, la República China ofrece una variedad lingüística mucho mayor que lo que podemos definir como chino, calificativo que normalmente se utiliza para definir al chino mandarín.
A pesar de ser el idioma más hablado de China, y también del mundo, con más de 885 millones de hablantes, el chino y el mandarín no solo no son un solo idioma, sino que el mandarín es una de las lenguas pertenecientes a la familia lingüística sinítica. Ésta incluye, además del propio mandarín, a distintos idiomas como el cantonés o el wu y el min.
El número de hablantes de estos idiomas es significativamente menor que el del chino mandarín con unas cantidades que oscilan entre los 2 millones de hablantes de pínghuà y los 77 millones de hablantes de wu. Comparado con los 885 millones de hablantes del mandarín parecen cifras pequeñas. Sin embargo, si tenemos en cuenta que el wu tiene más hablantes que el italiano, por ejemplo, podemos hacernos una clara idea de la importancia en cuanto a la cantidad relativa se refiere de los hablantes de dicho idioma.
La diferencia entre estos idiomas son tan marcadas como las que puede haber entre las lenguas romances. Sin embargo, en la propia China se les denomina fāngyán, o “hablas regionales”. La consideración de estos idiomas como idiomas o dialectos todavía presenta, como en tantos casos en la lingüística, controversias. Algunos especialistas definen al chino como una macro lengua con trece sub lenguas, mientras que para otros son distintos idiomas.
Pero más allá de estas controversias acerca de la nomenclatura, cabe destacar que la variedad idiomática en China no se acaba con la familia sinítica. Debemos recordar también idiomas como el tibetano o el uigur.
La extensa historia en la que se basa el edificio que actualmente conocemos como República China y los amplios movimientos tantos políticos como culturales que le dieron lugar, hacen que la presencia de distintos idiomas y grupos étnicos diferentes sea una consecuencia lógica de un estado, al que muchas veces aplicamos el tópico de la igualdad. Hablamos de china como de una unidad y probablemente con ello le damos la espalda a una de las mayores riquezas que podemos encontrar en el mundo, en el más amplio de los sentidos.










Nos hemos acostumbrado a la cultura de la velocidad, lo inmediato y lo reemplazable. A través de los distintos servicios de telefonía, de mensajes instantáneos y el email nos podemos comunicar en cuestión de segundos con personas en lugares remotos. Hasta hace poco quien quisiese contactar con alguien de otro lugar tenía que decantarse casi obligatoriamente por las cartas.
El sistema imperialista protagonizó los últimos siglos de la historia occidental y tuvo un ámbito geográfico enorme. Las potencias coloniales, turnándose en el transcurrir del tiempo, se convirtieron en vastos imperios. En éstos basaron su economía, su política y su poder. Para crearlos o defenderlos se enfrascaron en muchasen ocasiones em distintos enfrentamientos, tanto abiertos, como de manera más solapada.
La India es un país de una diversidad que muchas veces se esconde detrás de un conocimiento superficial que raya el tópico. La importancia del Ganges, Gandhi, el sistema de castas y los colores vivos es lo primero que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en el país que se encuentra al sur de la larga sombra del Himalaya. Y es que a la hora de pensar en la India nos la imaginamos con una homogeneidad que no corresponde a la realidad.
La presencia árabe en la península ibérica a lo largo de ocho siglos tuvo una influencia muy marcada en la evolución de lo hoy en día llamamos España. Sería imposible entender la historia española sin la influencia árabe, tanto desde el punto de vista político, como desde el económico y también el cultural.
El primer dato que se suele dar a la hora de hablar sobre la variedad lingüística en el mundo es la existencia de multitud de idiomas, la cual sobrepasa los seis mil.
permite distinguir cada estadio después de cierto tiempo.
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