Bélgica: België o Belgique

A pesar de ejemplos como el de Suiza, con una política lingüística integradora y que tiene como objetivo que los ciudadanos se conviertan en políglotas, el idioma puede llegar a tener un componente político muy importante, obligándonos, una vez mas, a mirar hacia la historia para poder tener una visión mas completa.
En este sentido podemos hallar un ejemplo muy nítido en Bélgica. Incluso antes de la creación del estado belga, el idioma ya tuvo una gran influencia en la política. Así pues, tras la incorporación de sus territorios en el imperio francés trajo consigo la imposición del francés como idioma oficial, a pesar de darse dos territorios lingüísticos. Uno de habla francesa y otro de habla flamenca.
Ello trajo consigo que las élites utilizasen el francés como idioma propio, independientemente del idioma hablado por las masas populares.
Tras la caída del imperio napoleónico, las potencias europeas incorporaron los territorios belgas a la corona holandesa, que trató de imponer el holandés como idioma oficial. Con las revueltas nacionalistas de 1830 nacería el estado belga, cuya constitución únicamente reconocería el francés como idioma administrativo.
Los defensores del flamenco lograrían a finales del siglo XIX los primeros avances a la hora de favorecer la aceptación de dicho idioma en el ámbito oficial, como la implementación en 1883 del flamenco en la educación primaria en Flandes.
Sucesivas leyes han ido equiparando el flamenco al francés y ha dado lugar a una situación legislativa muy restrictiva con respecto a los idiomas. Así pues, según la ley, diversos órganos políticos y judiciales, como el consejo de ministros por ejemplo, deben tener el mismo número de hablantes de francés como de flamenco. Otra consecuencia del aparato legislativo belga es un conocimiento muy limitado de las estadísticas sobre el idioma, ya que desde 1961 está prohibido realizar un censo lingüístico.
La importancia del idioma en Bélgica se ve reflejado en la existencia de un órgano parlamentario que se centra en la vigilancia de que las leyes lingüísticas sean respetadas. Sin embargo, éste órgano divide sus responsabilidades en dos, para que sean hablantes de flamenco los que se analicen la situación en Flandes y los hablantes de francés se centran en Valonia, territorio habla francesa.
Esta división en la realidad política belga se ve ejemplificada en la situación actual. Desde hace casi un año, la clase política belga ha sido incapaz de formar un gobierno. Así pues, la diferenciación entre un ámbito cultural de origen holandés y otro de origen francés, unido a una política lingüística de confrontación ha afectado en gran manera a la historia de Bélgica. En cierta forma cabría la necesidad de plantearse el rumbo tomado. Sin embargo, un proceso tan largo y enraizado no puede tener, lamentablemente, una solución ni sencilla ni a corto plazo.
Chocolate, queso, relojes de cuco y cuentas bancarias secretas. En estos cuatro conceptos se centra normalmente la idea que tenemos de Suiza. Un país que se encuentra en un mar de montañas y que a pesar de no contar con salida al mar, durante varios años tuvo al ganador de la Copa América de vela en su haber.
Nos hemos acostumbrado a la cultura de la velocidad, lo inmediato y lo reemplazable. A través de los distintos servicios de telefonía, de mensajes instantáneos y el email nos podemos comunicar en cuestión de segundos con personas en lugares remotos. Hasta hace poco quien quisiese contactar con alguien de otro lugar tenía que decantarse casi obligatoriamente por las cartas.
El sistema imperialista protagonizó los últimos siglos de la historia occidental y tuvo un ámbito geográfico enorme. Las potencias coloniales, turnándose en el transcurrir del tiempo, se convirtieron en vastos imperios. En éstos basaron su economía, su política y su poder. Para crearlos o defenderlos se enfrascaron en muchasen ocasiones em distintos enfrentamientos, tanto abiertos, como de manera más solapada.
El primer dato que se suele dar a la hora de hablar sobre la variedad lingüística en el mundo es la existencia de multitud de idiomas, la cual sobrepasa los seis mil.
permite distinguir cada estadio después de cierto tiempo.
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